Interpretando un Cuadro, por Demetrio Fábrega

En el vetusto silletón de cuero,
mientras, rezaba, en éxtasis sumido,
el grave monje se quedó dormido,
el rosario en la mano prisionero.

¿Por qué este fraile cuyo rostro austero
habla de penitencias que ha sufrido,
parece que sonriera complacido
acariciando un sueño placentero?

Junto a la celda donde el monje sueña,
un jardín florecido nos enseña
blancas magnolias que el altar consume:

tal vez alguna ráfaga olorosa
de ese jardín, le trajo cariñosa
algún recuerdo envuelto entre el perfume......


El Heraldo del Istmo, Año III. N°. 63
Publicado el 15 de agosto de 1906


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