Mensaje, por Demetrio Fábrega

Tal vez pronto, muy pronto, mi planta peregrina
se detendrá a la puerta de tu feliz morada:
mis pies ensangrentados y mi húmeda esclavina
dirán de las fatigas de la áspera jornada.

Yo voy como el trovero de tiempos medievales,
tras la fermosa dama por quien mi ser delira,
en busca de remedio para curar mis males
y a darte en recompensas las notas de mi lira.

Con mi bordón de viaje yo llamaré a tu puerta
y pediré un albergue. Si acaso en esa hora
durmieres dulcemente, no temas y despierta:
yo soy el peregrino que tu piedad implora.

Yo entonces agradecido, en trovas armoniosas,
te contaré la historia de príncipes gallardos,
de reyes prisioneros, de damas amorosas,
de enanos y bufones, de ninfas y de bardos.

Y te diré de monstruos que tienen sus moradas
donde jamás el ojo llegó de los mortales,
y de princesas rubias que viven encantadas
entre palacios hechos de perlas y corales.

Y al fin, cuando mi lira se torne silenciosa,
y el Sueño en tus pupilas quiera poner sus vendas,
me acercaré a decirte que tu eres más hermosa
que todas las princesas de cuentos y leyendas.


Nuevos Ritos, N°. 1
Publicado en febrero de 1907


Atras Inicio Adelante