Poemas Amorosos, por Demetrio J. Fábrega

Ven a llenar las blancas soledades,
el huerto donde la marchita
violeta alumbra el capitel perdido,
ven a llenar tus nombres
que he recogido por el mundo.

Entre los sauces de la noche vi
cómo venías por las losas húmedas
dejando atrás estrellas agitadas.

Escuchar las voces de la ciudad.
Risas y máquinas,
crímenes y festejos.
Todas distintas ahora
que todo me habla de que voy a ti.

Hollada tu inocencia, lloro
sobre tu cuerpo sosegado.

Firme tu boca y blanda y fiera
y repentina y loca,
sobre la carne estremecida.

¡Todo, perderse! Mi pensar, la verde
revolución del viento en los pinares,
y las pálidas islas despidiéndose,
hoy prodigio, mañana sombra huida.

Sí, pero mírate cruzar los campos,
la fuente que regala tu reposo,
los blancos, derramados mediodías.

Adiós, playas azules,
lagos ardientes,
bosques floridos.

¡No! que no puedo dar con las palabras
que a mi me digan que te digo adiós.


Del Libro: Cuerpo Amoroso.


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