Estómago no Llores, por Carlos Francisco Changmarín

ESTÓMAGO de piedra, tú no llores
la cotidiana hambruna que te mata.
Oh máquina de miel, tú fructífica,
nútreme sin cesar así me duela.

Vamos los dos por el camino largo
de la marcha sin pan que ya conoces.
A falta de maíz, yerba tendremos,
cáscaras, tierra en fín, barro, cenizas.

Por tí palpita el corazón de hierro,
y el músculo se estira y forcejea.

Eres el ojo de agua en el desierto;
la brasa en el fogón, bajo las ollas;
la mina de la sangre, la sonrisa;
la plenitud del hombre, su piloto.

Roja fragua de leche, tu no llores.
Aunque te lleve asido a las costillas
tritura la miseria y...adelante...
para vengar el hambre de la tierra,
hacia el sonoro día en que todo sea
campos de amor y pan y alegrías.


Del libro: Poemas Corporales
Segundo Premio del Concurso Nacional
Ricardo Miró
1955


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