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Junto a un mar, que se agita encrespado y zahareño
y otro mar que lo copia en su limpio cristal,
entre las dos Américas el Istmo Panameño
se alarga como un brazo fraternal.
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Tal es la hermosa tierra que nuestros bisabuelos
nos dieron en custodia como santa heredad;
fanal que resplandece bajo los altos cielos
como llamando al mundo a la fraternidad.
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Pero el mundo está sordo para el amor hoy día
y se enardece al grito de bélico clarín,
como si entre los hombres viviera todavía
despertando los odios el alma de Caín.
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Raza de Hispanoamérica! Cuando se acerque el choque
que entre los grandes pueblos ha de sobrevenir,
no olvides que nuestro Istmo es la piedra de toque,
donde una raza entera se juega el porvenir.
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Entonces, en la furia de esa lucha que abisma,
el que antes fue en la América un lazo fraternal
podrá ser para el pecho de la América misma,
en manos enemigas, como un fiero puñal!
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Noviembre 28, de 1921
Centenario de 1821, "Registro Municipal", Número
especial |