 |
|
|
|
|
|
|
|
En el vetusto silletón de cuero,
mientras, rezaba, en éxtasis sumido,
el grave monje se quedó dormido,
el rosario en la mano prisionero.
|
|
¿Por qué este fraile cuyo rostro austero
habla de penitencias que ha sufrido,
parece que sonriera complacido
acariciando un sueño placentero?
|
|
Junto a la celda donde el monje sueña,
un jardín florecido nos enseña
blancas magnolias que el altar consume:
|
|
tal vez alguna ráfaga olorosa
de ese jardín, le trajo cariñosa
algún recuerdo envuelto entre el perfume......
|
El Heraldo del Istmo, Año III. N°. 63
Publicado el 15 de agosto de 1906
|
|
|
|
|
|
 |