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Cautivadora virgen altiva,
oye mis trovas con atención
porque, mi amada, con ellas vibra
junto a las notas mi corazón.
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Yo quiero verte sonriente y bella
sin que te abrume ningún pesar,
que sea tu risa como de estrella
los rayos blancos sobre la mar.
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Que finjan furia tus ojos claros
que tienen brillo de azul fulgor;
que finjan odio tus rojos labios
cuando te eleve canto de amor.
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Dame tu risa con su armonía
para divinos versos hacer;
que tengan, tiernos, la melodía
de una sonata de don Wagner.
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Del libro: Rosas de Juventud y de Ilusión. 1917
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