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Para Octavio Méndez Pereira.
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Es un potro cerril el pensamiento
galopando veloz por la llanura
donde es reina la flor y es rey el viento!
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Sus magníficos cascos son de oro
y en cada uno de ellos la herradura
de cristal, es un cántico sonoro.
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Sueltas las áureas crines silbadoras,
alta la cola y la mirada inquieta,
va sorprendiendo toda la indiscreta
voluntad que se esconde tras las Horas.
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Domar el pensamiento no es secreto:
pues se puede encerrar la primavera,
el sol, la luna y Dios, si se quisiera,
en la cárcel estrecha de un soneto!
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Del libro: Rosas de Juventud y de Ilusión. 1917
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