Libro de la Mal Sentada - Soneto III, por
Demetrio J. Fábrega |
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aun mi corazón que tienes,
alas te da contra mí.
Quevedo.
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Alas, las leves alas del vestido,
te da, quemando para mi deshora,
contra mí, la blancura abrumadora
de un ángel necio en tu jardín, dormido.
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A tu movido modo sometido
muerto mira el color por tu demora,
y aquella gravedad desarmadora
de arder el viento y dármelo escondido.
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Pulsa el pastor vencido por los lagos
de lo que tienes casi al desceñirse
junto del suelo y casi con mi pecho,
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y de las aguas hondas con halagos
un lamentar azul sube a vestirse
con el marfil airado de tu lecho.
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De: Libro de la Mal Sentada. Premio nacional de poesía de 1956.
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