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La lluvia dejó un charco de agua,
como un anteojo
en la mitad de la plaza.
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¡Charco de agua!
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En el piso están las nubes,
por abajo pasa el cielo...
Y en el cielo está la torre de cemento.
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Las casas son acordeones.
Los carros pasan y pringan.
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Y cuando pasan las niñas...
nube,
cielo,
torre,
casas de acordeones tiemblan...
cuando van ya muy arriba
de las piernas.
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Del libro: Punto ‘e Llanto. 1948
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