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Mi corazón en la oquedad de un trino,
al borde de la tarde se quedó…
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La muerte ha pretendido,
madre, apartarte de mi corazón.
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¿En la oquedad de un trino,
madre, me buscas o te encuentro yo?
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En vano ha pretendido,
madre, apartarte de mi corazón.
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Mi corazón como ese caminito
que al borde de la tarde se quedó.
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En la oquedad de un trino,
latiendo con el tuyo se quedó.
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Al borde de la tarde,
madre, mi corazón…
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Del libro: Las Trovas Del Silencio Florecido
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