Niña del andar en flor y pestañas de rocío: tu paisaje por el río de mi pecho huye, reidor.
Jardín evasivo. Amor rayano en el desvarío. La trova de tu desvío que lloraba el ruiseñor.
¡Por cuánta ilusión morí de esta inefable locura, llameante rosa te abrí, corazón, aunque dudé si, captado en su premura, fue aroma o sueño aquel pie!
Del libro: Las Trovas Del Silencio Florecido