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Por lo que,
no somos escombros;
ya que entre las ruinas
la esencia sobrevivió, y germinó:
¡no aceptamos morir!.
Somos un ¡no! rotundo a la esclavitud
como los astros que no piden permiso
para subir y esparcir su luz,
la esencia es de origen divino.
Nuestra conciencia es de hombres libres.
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