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(IMPROMPTU)
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Has querido que cante, que aquí deje
un recuerdo y mi nombre; y aquí están:
el recuerdo será como una sombra;
y mi nombre….¿quién en él pensará?
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Un recuerdo! __Las nubes purpurinas
que en alas del turbión se ven pasar,
las ondas que gimiendo se suceden,
y su espuma en la playa al espirar;
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La titilante luz de las estrellas,
el susurro del agua en el gramal,
el arrugo de tórtola, doliente,
la duda y el dolor, el bien y el mal;
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El suspiro y la queja, la inefable
dulzura del primer beso de amor;
el canto de las aves, el perfume
de la mujer amada o de una flor;
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Y la lucha, el esfuerzo, la victoria,
y la derrota y término; la Cruz
que la Fé simboliza; y la Esperanza,
maga que nos engaña hasta el ataúd:
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Todo es recuerdo; luz que ya se apaga,
brisa que pasa murmurando leda;
y aún del dolor en la enconada herida
fugitivo recuerdo en cuanto queda.
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Todo es recuerdo; el Sol que amarillenta
las lejanas colinas cuando espira,
y el mismo Sol que entre arreboles nace,
y el aura que se queja y que suspira;
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Y todo pasa; la onda silenciosa
bruñe el cristal rizado por la brisa:
Hoy el volcán vomita ardiente lava,
y mañana en su cráter hay ceniza.
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Y mi nombre!. . .¿qué importa, qué es un nombre!
ruido que se alaga, acento que se pierde
del mundo egoísta en la infernal batahola;
pasará sin que nadie lo recuerde.
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Será un eco perdido en un desierto;
un punto, en un espacio sin medida,
y ni un punto quizá marque mi estela,
que la estela se borra con la vida.
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Y al referir su historia, ¿quién diría
que fue ayer más feliz que hoy desgraciado?
¿Quién, con mirada fría, alzando el velo,
va desangrar su corazón llagado,
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Cuando el amor en él dejó su huella,
y la ambición sus garras hincó en él;
cuando la Gloria le infiltro un veneno,
y la Esperanza lo burló también?
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¿Y quién entona melodiosos trinos,
y quién alienta cánticos de amores,
cuando todo es recuerdo en su alma triste,
si en el erial de su alma ya no hay flores?
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Es el nombre la historia de una vida,
y es triste, al terminarse la jornada,
pasar como las ondas y las nubes;
nada en las aguas, y en el éter, nada.
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Del libro: Ensayos Morales, Políticos y Literarios
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