Oh! yo quise decirle todo cuanto
decirle necesito:
que es por ella mi amor tan infinito
como del cielo el azuloso manto.
Y de valor armado al sacrosanto
altar, do para ofrenda mi alma es poca,
llegué con ansia loca,
pues pensaba decirle tanto, tanto;
mas la nimbaba un divinal encanto
y el corazón me amordazó la boca!
1921
Del libro: Poesías Líricas, Introflorescencias