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¡Este chiquillo inquieto...! Gira que gira.Péndola.
Chorro entregado al vicio de la nerviosidad.
A conquistarlo, mudo, en las auroras viene
Eolo, su compinche, para vagabundear.
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Velada su pupila, como el remedio amargo,
a la lectura -néctar- desazonado ve.
Encolerizo a veces; mas la memoria surge
de mi niñez entonces a intervenir per él.
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¡Este chiquillo inquieto...! Atónito, inseguro,
sus suaves impresiones intenta relatar.
Simula, de pie, un tallo, renuevo que palpita
corriendo, la bandera de la felicidad.
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Me turba, me enloque (¡girándula rabiosa!);
pero, dichoso, cuenta con mi satisfacción.
¡Este chiquillo inquieto...! Sus travesuras matan,
y al repudiarlo siento, que me repudio yo.
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