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Sueños inmaculados de mi pálida amada,
sueños de eucaristía, divinamente blancos;
con la inocencia casta, con el candor ingenuo
que poseen las flores del espíritu santo.
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Ensueños de mi novia con mucho de ostia santa,
translúcidos y finos como velos de vírgenes,
y luminosos como crepúsculos de luna
desfalleciendo en matas fragantes de jazmines.
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Tenéis las languideces de lirios ahogados
en lagos de armonía! Reminiscencias vagas
de amorosos placeres en jardines de cuentos,
de perfume y de flor, de venturas sin lágrimas.
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Sueños hechos de nieve, de mármol y de aurora!
Ensueños de mi novia que alumbráis mi espelunca!
Yo os he visto subir hacia el azul sereno
teniendo cual dos alas dos pedazos de luna!
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Del libro: Rosas de Juventud y de Ilusión. 1917
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