Charla dictada en 1970 en el Instituto de Enseñanza Superior (IDES). Como inicio de un recital poético en el que intervinieron: Pedro Rivera; César Young Núñez, Enrique Chuez y Ricardo Segura.
Jóvenes estudiantes: lo que entiendo por poesía joven, no encierra el concepto fisiológico-temporal de que quien la escriba, esté o no, dentro del contexto físico de la mocedad: por el contrario, tomaremos la bandera de un concepto más vital y polémico de unos artistas de la expresión poética, que como los que externarán sus versos en esta noche, comprenden en su sensibilidad humana del compromiso honrado e inevitable de los poetas, escritores, artistas y creadores en sus más amplias facetas, en el gran drama que vive la humanidad contemporánea perseguida por los traficantes de muerte. Para los poetas jóvenes, que oiremos dentro de poco, escribir significa, inevitablemente, conmover la conciencia hacia la belleza concreta de las cosas. Por esa razón, formal y de contenido, de arraigarse en lo telúrico para profundizar en el hombre, esta poesía ha recibido un alud de piedras que le han arrojado los personeros desprendidos de la cantera tradicional de la crítica que no vislumbra todavía las leyes de secuencia y la causación de los hechos de la cultura. Y es que la POESÍA JOVEN es la que en esta patria, al igual que en otras latitudes geográficas, ha hecho suyas las palabras del Lírida español Antonio Machado: “La poesía es el diálogo del hombre con su tiempo”.
Es esto lo que explica señores, que para los jóvenes poetas, la poesía sea algo más trascendental que una mera relación intersectiva entre el sentido y sus asociaciones infinitas; tiene que ser, objetivamente, algo más profundo, ya que el poeta expresa sentimientos y pensamientos directamente a través de la plástica sonora del lenguaje; y la verdad es concreta: está en las flores, en la música y el aire, pero también está en la humanidad que sufre, en la dimensión de angustia en que vive una gran porción de la humanidad, duramente golpeada en su espiritualidad, y apaleada, impunemente en su moral por las fuerzas tenebrosas que la mantienen en una alienación psíquica y física. Hay, por ende, en estos poetas, un interés y meditación en el sentido temporal y trascendente del hombre y su destino social. Es así como hablan con una voluntad desmedida para expresar que se cree en el hombre con todo el ardor de la sangre, y que se tiene una fe casi mística de que la poesía debe expresar y seguir a la vida, y nunca negarla o suavizarla. No queda otra disyuntiva a la juventud!... Los hechos transcurridos, su permanencia en el devenir, los ideales, los sueños, las esperanzas humanas, sólo pueden aprehenderse en su plenitud por medio de la poesía concebida como una comunicación incesante de la vida, cabal en la proyección humana de una época.
El poeta joven ataca con iracundia aquella concepción decadentista que aspiraba a dejar una anciana estética, del arte como mera forma –“arte por el arte decían”– o bien arte como creación de belleza. Pero es que se puede escribir, o crear belleza al margen de las grandes mayorías, precisamente cuando en el seno del pueblo es que nace la literatura, y cuando son las masas precisamente las depositarias de un caudal inmenso de aurífera belleza?... Tal es el planteamiento que se formula lo que yo he dado en llamar la POESÍA JOVEN PANAMEÑA, hablando concretamente en un contexto nacional. Estas consideraciones forman, en esencia, el todo integral que embona perfectamente con lo que acontece a nivel mundial con el arte de la poesía. Sin embargo en nuestro medio, algunos “jefes de literatura”, agazapados desde sus burós acomodaticios, miopemente le niegan valía. Yo afirmo que la poesía joven es rica en matices y en densidad, y que mientras sigan medrando mogigatos con togas de sabios, que no comprenden la dinámica del mundo, nuestra poesía seguirá enclaustrada, sin alcanzar la estatura continental a que se ha hecho dueña como alta expresión de solidaridad humana. La Joven Poesía Panameña es la que está tiernamente interrelacionada con el corazón del hombre y tal la razón por la cual ella expresa los grandes cataclismos sociales, venciendo en franca lucha, a la crítica negativa que lucha denodadamente por imponer la forma y el contenido de una mal llamada “poesía pura” que canta a las espaldas de las grandes mayorías mundiales.
Poesía Joven significa que el hombre piensa en el hombre, no para deformarlo, adulterarlo vilipendiarlo y traicionarlo como es lo que en postrera instancia hace la mal llamada poesía pura, sino que por el contrario la Poesía Joven pone al hombre como centro vital de la creación planetaria para darnos una verdadera visión de su complejidad como ente social de carne y hueso. Es ante esta realidad que toma partido estético la poesía joven, como canal de expresión de un mundo que ve encimarse, amenazadoramente, un cataclismo propiciado por fuerzas sociales que gozan de las rentas que produce la esclavitud de los pueblos del orbe. Ante estas fuerzas maléficas se levanta la poesía auténtica desde las entrañas populares, airada, y con la bandera de la paz en la palabra, para dejar escuchar su voz de rebeldía justa y moral. Es por ello que la ideología del poeta tiende a elevarse obligado por una realidad que se lo exige, y lo obliga a situarse a la altura de su pueblo, ya que no es el pueblo el que tiene que subir a las alturas de sus poetas, sino que por el contrario dialéctico, son los poetas los que tienen que subir a la altura del pueblo.
Ese es el ideario fundamental de la poesía joven panameña motivo por el cual su mensaje es una radiografía del alma popular y a la vez una expresión del hombre en toda la inmensidad del orbe.
Fin.
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Luis Carlos Jiménez Varela
Publicado en: Páginas escogidas (prosa y verso). Panamá, 1975.
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