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9 de Enero de 1964....
un arco iris, amaneció alumbrante
esa mañana inmensa
en que la ternura juvenil
con banderas de paz como trofeos
caminó por las calles zoneítas,
y la luz duró sólo un instante....
Desde Washington (capital de lobos sicarios)
llegó la orden del pentágono: disparen!....
cayó Ascanio con el pendón tricolor
sobre su pecho;
su sangre brotó violenta:
poro sangrante, emanante de la misma arteria
de la conciencia fecunda de la patria.
Fue una lucha tenaz
entre el más puro trinar de un gorrioncito
y la agresividad de la pus
larva y estiércol
de los banqueros de Wall street
22 cuerpos gigantes bajaron al sepulcro
en un cofre de pasión y de ternura!
pasión y lágrima de la patria adolorida
que no olvida jamás a sus soldados,
hoy, inmensamente más eternos
y habitando el centro vital
de nuestros airados corazones.
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