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Ernesto Endara
(1932)

Ernesto Endara

Ernesto Enrique Endara Estrada, conocido por sus amigos como Neco, nació en la ciudad de Panamá el 29 de mayo de 1932. Graduado de Oficial de Máquinas en la Escuela Náutica de Venezuela (1952).

Navegó durante siete años por África, Europa y América. Ejerció como profesor durante ocho años, en la Escuela Náutica de Panamá. Se desempeñó como Inspector de Calderas de la Oficina de Seguridad del Cuerpo de Bomberos de Panamá (1969-1992), Subdirector del semanario cultural El Heraldo (1990-1999), y también fue Director del mismo semanario (2000).

Bombero, marino, profesor y periodista de gran sentido del humor. El más galardonado de los escritores panameños, se ha destacado en todos los géneros literarios. Premio Itinerario de cuento 1973. En repetidas ocasiones ha sido ganador del premio Ricardo Miró en las secciones de cuento, novela, teatro y ensayo. En el 2011 ganó el premio Ricardo Miró en tres categorías: cuento, novela y ensayo. Ganó también el Premio Centroamericano de Literatura Rogelio Sinán (2001), el Concurso de Cuento César Candando y El Concurso Maga de cuento breve (1992 y 2001). En el marco de la ceremonia de clausura de la X feria Internacional del libro de Panamá, la Cámara Panameña del Libro le rindió un gran homenaje (2014).

Tiene numerosos artículos publicados en periódicos y revistas de cultura y numerosas obras de teatro suyas han sido escenificadas. Su pieza más significativa es El fusilado, en la que reivindica la lucha del General Victoriano Lorenzo.

Aparece en diferentes antologías como:

  • Antología del cuento andino (Bogotá. Secretaría Ejecutiva Permanente del Convenio Andrés Bello, 1984).
  • Panamá: cuentos escogidos. Selección y prólogo de Franz García de Paredes. San José, Costa Rica. EDUCA, Unión Europea, 1998.
  • Los centroamericanos - antología de cuentos (José Mejía. Guatemala, Santillana, 2002).
  • Gran diccionario de autores latinoamericanos de literatura infantil y juvenil (Jaime García Padrino. Madrid, Fundación SM, 2010).
  • Los panameños cuentan – antología (Panamá. Editorial Mariano Arosemena, INAC, 2017).
  • Cuentos de Panamá - antología de narrativa panameña contemporánea (Edilberto González Trejos, Mónica Miguel Franco. Zaragoza. Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2019).
  • Semblanza múltiple del cuento en Panamá - compilación de 95 cuentistas panameños vivos (Enrique Jaramillo Levi. Panamá. Banco Nacional de Panamá, diciembre de 2020).
  • Pero mis brazos insisten en abrazar al mundo. Antología internacional de cuento. Selección, edición y presentación Tata Danzanti Editorial, 2020.

A una lectora

Las páginas de este libro estuvieron mucho tiempo guardadas en la alacena del pasado. Son como frutas en conserva que hoy te brindo.

Para ti los barrios picantes, duros, musicales y dulces de mi juventud; para ti las siluetas de estos panameños a los que debo el beneficio de su ciencia, el aplauso a su destreza, devoción por su valor, admiración por su humanidad, agradecimiento por el placer de su arte, o, sencillamente, por la alegría y el privilegio de su amistad. El único fuera de mi tiempo es el general Victoriano Lorenzo; sin embargo, el intento de recrear sus últimos minutos en una pieza teatral (El Fusilado), me permitió sentir en carne propia sus angustias y su último sueño desesperado; en otras palabras, fuimos uno sólo, fui su alter ego, el más íntimo de sus amigos, por eso lo incluí.

Si preguntaras, ¿qué son estas páginas? Contestaría: no estoy seguro, quizás sean un inventario de las cosas buenas de mi vida. Eso es, un recuento de sitios y personas que formaron parte de mi existencia, la parte buena por supuesto. Es un ejercicio dulce, recomendable a los muchachos de sesenta años. Es más saludable que trotar por una avenida contaminada de anhídrido carbónico. Cuando sientas que la fatiga de la vejez te oprime el pecho, lo que te puede aliviar y dar oxígeno es el recordar la bondad y el cariño que pudiste intercambiar con tus semejantes.

Mili, dijo de estas páginas algo sabroso: "Parecen un arqueo de ternuras", y por ahí salió el título de álbum de nostalgias.

Rehuí el párrafo (que es lo que conozco), para meterme en la forma poética, ya sabes, palabras como torres. Con esto quise crear semejanzas entre mi voz y la poesía. A través del desaliño y la incorrección de la forma, a lo mejor percibes el ingrediente que más anhelo en mis escritos: la autenticidad de sentimientos.

Tú sabes cuánto quiero a esta ciudad, aunque se haya vuelto dura y turbulenta. Haber llegado a los sesenta años me confiere el sutil derecho de pensar que hubo tiempos mejores (es una de las ventajas de la arterioesclerosis). Los jóvenes de hoy se ríen de esto (sin pensar que mañana, con suerte, serán viejos). Todavía soy optimista. Conservar la esperanza de un mañana mejor es bueno, aun a mi edad, ¿Qué los valores se han resquebrajado? No importa, ya se recuperarán. Además, siempre hay sitios hermosos y gente de primera.

Estas páginas son para ti y para cualquier lector que no exija odio en la literatura. Son fáciles de compartir con aquellos que al procesar mis palabras no digan para sus adentros: "Se le pasó la mano en anís y caramelo", ¡Carásteles, diría Ruperto, quién no sabe que al pasado le sale un brillo mágico cuando lo frotan con esta lana suave de los años!

Verás que es un canto a mi bienamada ciudad de Panamá, que espero que sobreviva a los duros años venideros.

Dentro de esta urbe desaprensiva, acurrucadas una dentro de otra y arropadas por el tiempo, palpitan muchas ciudades. Busqué una especialmente. La que había dejado rastros en el tiempo para que yo la encontrara. Sí, sus huellas fueron claras, como pisadas en arena húmeda. Las seguí.

¡Héla aquí!

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E. E.
En Álbum de Nostalgias. 1993.

Reseñas

Prólogo

Portada | Panamá Música Sabida

Imágenes de sitios, calcomanías de momentos, fotocopias del pasado que mantenía guardadas como dulces en conserva. Rostros apenas esbozados de personajes a los que debo el beneficio de su ciencia, el aplauso de su destreza, la admiración do su humanidad, el placer de su arte o, sencillamente, la alegría y el privilegio de su amistad. El único no tocado por mis sentidos fue el general Victoriano Lorenzo; sin embargo, cuando escribí la pieza teatral que intenta re-crear su tragedia, me pareció sentir en carne propia sus angustias y sus sueños, eso me animó a enmarcarlo en una de mis páginas.

     Pero, ¿qué son estas páginas?

     ¿Serán un simple inventario de nostalgias?

     No lo sé.

     Mili me dijo algo sabroso: "Esto parece un arqueo de ternuras.”

Haber vivido más de cincuenta años, me confiere el sutil derecho de pensar que hubo tiempos mejores. Los jóvenes de hoy comprenderán mañana, cuando sean viejos. Pero el optimismo es cosa buena... ¿Que los valores se resquebrajan? No importa, ya se recuperarán. Siempre habrá sitios hermosos y gente de primera. No pediré disculpas. Todo el mundo sabe que el pasado se abrillanta cuando se frota con la lana de los años.

La ciudad existe. ¡Siempre existirá! Las diferentes ciudades que han estado dentro de ella han dejado rastros escondidos en el tiempo. Son huellas claras, como hechas sobre la nieve, o mejor, en la playa. Si las encontramos, es posible quo no lleguemos a ninguna parte, pero nadie podrá decir que pasamos como uno más de esos turistas fugitivos.

E. E.

1985


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Ernesto Endara en el prólogo de Panamá, música sabida.



Prólogo

LA PANAMEÑIDAD EN LA POESÍA DE ERNESTO ENDARA

Portada | Álbum  de Nostalgias

Ernesto Endara es un panameño integral, es decir con todas las virtudes e imperfecciones del hombre de esta tierra "donde es más claro el cielo y es más brillante el sol”. Soñador, Idealista, quijotesco, místico y visionario, sin dejar de ser porosamente pragmático y positivista, Endara vive auscultando la salud de la patria a través de la cambiante y elástica argamasa espiritual de sus hombres, la heterogénea coloración de sus paisajes, los caprichosos zigzags de sus calles, la pegajosa insistencia de su música en los oídos apretados de añoranzas y la fraterna memoria de sus numerosos amigos.

Con sus cantos sencillos, espontáneos e impremeditados, Endara le toma el pulso a la patria y percibe los latidos intermitentes de sus arterias y su corazón. Por eso puede recorrer, con inocencia de niño, las escalinatas de Las Bóvedas; recordar con tibieza de lágrimas el comportamiento heroico de Victoriano Lorenzo; la destreza inigualable con que el profesor Luis Ramón Salvat internó a miles de estudiantes en el fascinante mundo de la Física; la macabra devastación de un incendio en el Chorrillo; la panameñidad que acciona los resortes del corazón en la marcha "A la bandera", del inmortal maestro Galimany y el inolvidable Nacho Valdés; la versatilidad genial del actor Rafael Chatroux; la animosa febrilidad del Café Coca Cola; el añorado ingenio del Decimonono Conde de Santa Ana; las excentricidades de un Pelúa; el donairoso garbo con que la Trona Lefevre lucia la pollera; la poética estampa de la Rampa del mercado, donde se puede sentir plenamente el gozo de ver pasar la vida; la seguridad con que Julito Zachrisson triunfa en Europa; la vistosa peineta que remeda el edificio "La Pollera"; los magníficos cuentos filosóficos de Lencho Gálvez; los perfiles de los barrios del Chorrillo, San Felipe, El Marañón y Perejil.

En Álbum de nostalgias hay páginas de caudalosa poesía como La Mujer, donde Endara evidencia su gran hondura lírica y se perfila como uno de los grandes valores poéticos de la patria.

Aliando la belleza con la exactitud, la exaltación patriótica con la magia real de nuestras excelencias, la realidad con la voz de nuestros sueños, Ernesto Endara ha acentuado las vibraciones de la patria. Panamá está de cuerpo entero en este libro de nuestro poeta. Las cascadas de luz de nuestros amaneceres, las ondulaciones de nuestros mares, el hechizo de nuestra mujeres, la peculiaridad de nuestro modo de ver y de sentir la realidad circundante están en los brazos de estos poemas originales que nos enseñan a amar mucho más a Panamá porque la vemos enhiesta, jubilosa y triunfante como una canción que aflora en la coquetería del follaje o como una perla en el terso rubor del cuello de la mujer amada.

Endara ha podido, igualmente, remozarnos el recuerdo de la bondad de un "Lul" Arango, que siempre se mantuvo inmune a los roedores de la envidia, el egoísmo y la insidia; la grandeza profesional del doctor Tomás Guardia; la permanente imagen del Teatro Cecilia que no fue destruido "sino trasladado intacto a la memoria"; el orgullo con que "Panamá" Al Brown retuvo por lustros el cetro de campeón gallo del mundo; la patriótica devoción con que Reina Torres de Arauz quiso salvar parte importante de nuestra herencia histórica; la alineación de júbilo y sudor del Terraplén; la imperecedera gloria deportiva de Judith Caballero; el anárquico y peculiar ambiente de La Puñalada; las estampas de Balboa; las fulguraciones del amanecer en la bahía; la nostalgia de las playas de Bellavista; las ruinas susurrantes de Panamá la Vieja.

Con Álbum de nostalgias se remoza la majestuosidad del amor a la patria. Es la virtud del verdadero poeta que hay, sin duda alguna, en Ernesto Endara.


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Eduardo Ritter Aislán
Panamá, 1986
En el prólogo de Álbum de Nostalgias.



Epílogo

Grata sorpresa la que he recibido con el Álbum de nostalgias, de Ernesto Endara, quien ha trastrocado el orden, pues generalmente se comienza poeta y se acaba en cualquier otro género, cuando la capacidad reflexiva crece, a expensas del candor inherente al poetizar. (Afirmación cuestionable ésta, pero a las estadísticas me remito). En lo que sí cumplió con la disciplina es en haber pasado de muy bueno a excelente.

ya el título es un acierto de síntesis. Las estampas ostentan gran originalidad, ingenio y desenfado, y en cada una de ellas la nostalgia se resuelve en un gesto risueño. De allí que la impresión general sea tan agradable.

Apollinaire, Huidrobo y nuestro Demetrio Herrera parecen ser los acreedores de Neco Endara; deuda externa, porque se trata apenas de ciertos detalles formales. Pero ni los caligramas. ni los vuelos creacionistas, ni la presencia del paisaje urbano que el poeta de los cuartos de la gente pobre en certeros trazos descubrió hasta las entrañas, llegan a constituir, ni con mucho, el capital lírico de Ernesto Endara; porque es otra la perspectiva, otra la sensibilidad, otro el lenguaje y otro el acento. Y es natural que así sea. Recurrimos con insistencia a las fuentes de la poesía, pero siempre desde un estrato epocal diferente, que nos condiciona como receptores y nos singulariza como ejecutores.

La obra tiene personalidad y estilo muy suyo. Y aunque los motivos son diversos, no se presentan aislados, sino relacionados como integrantes de un escenario común, asimilados por una unitaria posición ante el mundo, determinante de la unidad estilística y temática que corresponde al título.

Aquí la poesía se proyecta con el color laqueado de la historia y el sabor sugestivo de la vida interior, inteligente y ágil, que el entorno suscita. El tono humorístico atenúa cordial y discretamente la voz de la emoción.


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Panamá, 7 de septiembre de 1992
Elsie Alvarado de Ricord
En el epilogo de Álbum de Nostalgias.



A manera de Prólogo

Portada | El Fusilado

Todavía a finales del siglo XIX había familias de tozudas raigambres monárquicas que, en sus aburridos y mezquinos conciliábulos, cuando se referían a Simón Bolívar lo llamaban "el forajido ese". ¿Qué trato podríamos esperar que se le diese en Panamá al cholo Victoriano Lorenzo (1856 (?) - 1903), durante la primera mitad del siglo XX, cuando la mayoría de nuestros Gobiernos navegaron por las "tranquilas aguas del conservadurismo"? Sólo así nos explicamos la falla elemental de nuestros libros de historia "aprobados por el Gobierno" que se usaban en los Colegios. Revisando libros de la época veo que los señores Juan B. Sosa y Enrique Arce, prestigiosos historiadores, apenas le dedican unas líneas.

La tradicional lucha por el poder entre liberales y conservadores en Colombia, desembocó en un sangriento callejón sin salida que se llamó la Guerra de los Mil Días. Esta guerra, como preludio de la Independencia del Istmo, fue muy clara en sus causas y sus efectos. En ella, Victoriano, un cholo que sí sabía leer y escribir, que sobresalía entre su gente por su indiscutible dote de caudillo —un incuestionable alpha de Robert Ardrey— llega a ostentar honrosamente el cargo de General de División del Ejército Liberal. Este grado no fue un regalo, se ganó en el campo de batalla.

No creo que el General Victoriano Lorenzo haya entendido a fondo los ideales de un Partido Político. No, él no era un teórico en lucha por sus ideas. Lo que sí comprendió perfectamente —y que lo hizo empuñar la espada y apretar el gatillo— fue el ultraje a que vio sometida su raza, su pueblo. La discriminación —¡maldita sea!— aún existe; en aquellos tiempos ni siquiera la suavizaban, como hoy, con la tibieza de los reclamos de los Derechos Humanos. En aquellos tiempos el cholo campesino no tenía derecho a educarse, estaba obligado a pagar diezmos además de impuestos, le estaba prohibido "hacer negocios", ni siquiera la sal, que es la vida, y un producto natural de su suelo y de su mar, podían explotar ni comerciar.

Creo que el General Victoriano Lorenzo se sumó a la lucha por dos razones vitales: la sal y la dignidad humana. Pero no es esto lo que pretendo esclarecer en mi obra. Lo que realmente intento es ironizar la injusticia. Victoriano no fue el primero ni será el último de los hombres juzgados malévolamente, pero para los panameños debe ser un caso digno y dramático. Con él, trato de teorizar sobre la libertad que nos puede brindar la imaginación incluso en el estrecho momento de la muerte.

Debo dejar constancia del placer con que leí y aprendí sobre Victoriano Lorenzo de los siguientes escritores: Eusebio A. Morales, Alberto Osorio, Franklyn Raymores, Víctor Florencio Goytía, Alvaro Menéndez Franco, Judith Anguizola, Rubén Darío Caries, Jorge Conte Porras, Alex Pérez Venero y Carlos Francisco Changmarín, quienes con gran estilo y algunos con vehemencia, están cambiando la distorsionada imagen que algunos espíritus "cachacos" dejaron flotando en el ambiente panameño como una flagrante contaminación más.

Por último, debo agradecer a mi primo José Antonio Riba E. que adornó con su música dulce y melancólica —tal como la pedí— los postreros instantes de nuestro Victoriano.


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E. E. E.
En el prólogo de El fusilado.


Juicios críticos sobre el poeta

NECO EN SUS PANTALONES

(Fragmento)

El amor es más natural que la castidad. No es el hábito sino el amor lo que santifica al hombre. (Ernesto Endara)

Hace algunos años Ernesto Endara me invitó a participar de la mesa sobre Literatura Erótica en la V Feria Internacional del Libro en Panamá.

¿Se imaginan a este ingenuo, cándido, inmaculado varón hablando sobre erotismo? ¿Yo, que soy un narrador de Ciencia Ficción en la cátedra de Economía Política de la Facultad de Economía de la Universidad de Panamá?

Pues bien, es tal su poder de persuasión que después de una larga conversación y tres cafés tintos me convenció y me lancé sin paracaídas y los ojos cerrados a ese torrente literario.

[…]

En verdad, salí bien librado de las críticas y además, picado; por eso estoy hoy aquí para hablar del Amor y el Tiempo en los párrafos y páginas de Pantalones Cortos y Pantalones Largos. Dos novelas de una ciudad, de un tiempo y de un hombre que relatan como en los años 30 y 40 del siglo pasado, mientras el mundo se fragmentaba en los violentos conflictos que precedieron y desarrollaron antes y durante la Segunda Guerra Mundial, el niño/adolescente Perusín Centella traza su camino y busca su identidad en una Panamá asombrosa para el lector. Una atmósfera alegre, confiada y perspicaz que vive de espaldas a los desastres de la época.

La ciudad de Panamá es protagonista principal de la obra de Neco, lo mismo que Jerusalém lo es para Amos Oz.

[…]

Neco, al igual que Agustín Lara, Tito Rodríguez, Pablo Milanés, Celia Cruz, Mercedes Sosa, le canta a la vida no importa cuál sea la situación; a la belleza; le canta al amor.

A diferencia de los compositores y cantantes mencionados, Endara cocina el amor y lo hace no solamente al limón, o lo sirve crudo en su jugo —obviamente platos demasiado fuertes para los pudorosos—; sino también lo prepara en tiernas ensaladas y suaves postres, mousses de vainilla y chocolate y los siete sabores de macarons de manzana y frambuesa.

[…]

En el capítulo VII de Pantalones, con esa facilidad, desenfado y naturalidad con que describe los sentimientos de amor, Neco subraya que el amor a primera vista es cuando un par de ojos recorre uno a uno el otro par de ojos y encuentra en cada pupila un saludo, una especie de bienvenida, como quien dice: las niñas y los niños de los ojos se enamoran.

En Pantalones Largos, en el capítulo XII de la primera parte, titulado Luli, lulinda, luliluli Neco alega que él ama con el estómago no con el corazón y que ésta no es una novela romántica. Tampoco es cuento. El corazón —el de él—, responde a los sustos, a la angustia y al cansancio... Pero cuando se trata de amor, qué va, su corazón se queda tan pasivo, tan indiferente que a veces le da miedo. Por otro lado, dice que su estómago es de lo más sensible y poético y que se revuelve conmovido al son de la pandereta de Lorca: "El cielo se les antoja una vitrina de espuelas", o con el violoncello de Neruda: "Te recuerdo tal como eras en el último otoño, la boina gris y el corazón en calma", o con "el solo de flauta en la terraza de la memoria y el baile de llamas en la cueva del pensamiento" de Octavio Paz. La decisión de tocar un dedo a la mujer admirada, de decir "te quiero" por vez primera, atraviesa con rayos laser su duodeno y abochorna con vientos glaciales su recipiente estomacal. Sin embargo, hay emociones mixtas en las que el cerebro y estómago cantan a dúo mejor que "Los Tabogans".

...Aquí la experiencia del primer beso de amor:

Estoy en medio de una vorágine. ¿Qué más? Mi mano atrevida, sacrílega, la toma por la mejilla y la obliga a mirarme. Sin oposición Luli me da la cara, tiene los ojos cerrados. "¿Qué esperas, idiota?" Me grita el corazón. Acerco mi cara a la de Luli. Esto es y será siempre lo más arriesgado y delicioso en la relación con una mujer: intentar el primer beso.

Labios con labios. Ahora lo importante es no separarse. Oh, Luli, estás toda tú, aquí, en mi boca.

Casi nos ahogamos en nuestro primer beso. Nada de lengua ni de saliva, puros labios; eso sí, bien pegados. Nos separamos y nos volvimos a unir. ¡Qué hambre de boca ajena!

- Yo te quiero... ¿y tú? En verdad, salí bien librado de las críticas y además, picado.

- Yo también te quiero.

¡Qué bella es la vida!

Este prolífico escritor panameño, cuentero, teatrero, novelero y ensayista nos presenta, siete capítulos antes, en ese juego constante con el tiempo, la diferencia entre ese sentimiento intenso hacia otra persona, con el deseo de que nos alegre y nos dé energía para convivir y comunicarnos, lo que podríamos llamar "amor idealizado", con el material, con el amor sexual.

[…]

Neco explaya el diapasón de sus grandes cualidades para el humor, para la amenidad, para captar la idiosincrasia y los matices del hombre cotidiano, y la sutil capacidad para insuflarles la gracia con amenidad a sus personajes reales y de ficción y le da salida a todas las experiencias de su infancia y adolescencia narrando, en dos partes, parte de una historia con una disposición cíclica temporal, ya que los acontecimientos de Panamá y de la familia de Perusín, así como los nombres de los personajes se repiten una y otra vez, fusionando la fantasía con la realidad.

Cabe la pregunta ¿por qué un sinnúmero de escritores invocan, a menudo, en sus obras, el umbral de su vida y lo interpretan de manera tan diferente? ¿Qué es la Infancia? ¿Cómo se puede explicar el uso variado y contradictorio de conceptos relacionados con la infancia, o tal vez el meollo se esconde en la misma contradicción de la época infantil en la vida del hombre?

A lo que Irina me responde: Perusín Centella, el personaje principal de Pantalones cortos y Pantalones largos, nos hace gala de que la infancia es perfecta porque ahí no existe lugar a duda, y sí existe una fe muy firme en la bondad, en la justicia, en la verdad todavía no conceptualizada pero que es obligatoriamente siempre triunfante en su vida.

Lo que es imposible para un adulto, se realiza en la mente de Perusín con solo desearlo.

"Si dejas la fantasía del niño en libertad, de hombre se atreverá a clavar o desclavar las flechas del infinito para comprender el sentido del mal y del bien".

La infancia, la adolescencia y la juventud se diferencian por el grado de la percepción armónica del mundo. A medida que Perusín se distancia de la infancia, el sentimiento de la armonía va desdibujando y nos queda la sensación de que los únicos que se sienten completamente felices son los niños.

Perusín, niño, es capaz, como ningún adulto, de distinguir lo bueno de lo malo, lo sincero de lo falso, lo verdadero de lo mentiroso. Al madurar, el hombre pierde la intuición infantil, adquiriendo a cambio la experiencia y la conciencia, las cuales no siempre ayudan a definir bien los límites entre el bien y el mal como lo hace un niño.

Podemos decir que Pantalones cortos y Pantalones largos son la continuación de una saga de narraciones que se inicia en 1982 con Las Aventuras de Piti Mini, Premio Miró en el género de cuento; prosigue Tic Tac, ganadora del Miró, en 1992 en Novela; Pantalones cortos, Mención en el Concurso Rogelio Sinán en 1997, Pantalones largos, Mención en el Ricardo Miró, 1998; la novela Ida y vuelta, del año 2000 y termina, por ahora, con Viviendo de mis mentiras, Premio Miró, 2011, en Novela.

En esta saga, Neco y sus personajes, mantienen su legitimidad, la misma claridad y frescura. Prueba indiscutible de la enérgica búsqueda artística, del deseo de perfeccionar su técnica.

[…]

Según Neco el tiempo necesita límites para existir y la luz del Sol es el límite de nuestro tiempo, cuando se apague, desaparecerá nuestra historia.

El tiempo de la novela es más real que el de la vida porque, una vez impresa, no termina, empieza cada vez que alguien abre el libro.

Mi amigo Neco mide la vida con el reloj del corazón y como a todos se le acabará el tiempo cuando detenga su tic-tac. Sin embargo, conserva la esperanza de que estas dos novelas continúen palpitando un poquito más. Y claro que seguirán latiendo mucho más ahora que han sido compiladas y publicadas por la editorial Contrabando de Valencia, España, bajo el título de Panamá Split. Libro presentado el 22 de septiembre en la librería FNAC de Valencia y dos días después en Casa América de Madrid.

[…]

Pues bien, el escritor Ernesto Endara, laureado en cuatro géneros diferentes (cuento, novela, ensayo y teatro) del Concurso Nacional de Literatura Ricardo Miró, sigue siendo joven con sus ochenta y buf de años que lleva encima, y no ha perdido la comunicación con el niño que fue.

Sólo me queda decir, gracias Neco por enseñarnos todas esas cosas y muchas otras que no he mencionado aquí; sobre todo, las del amor, que las pondremos en práctica cuando seamos grande.


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Por: José Antonio Ardila Acuña
En: Revista Cultural Lotería. N°,529 Noviembre-Diciembre, 2016. Lotería Nacional de Beneficencia, Panamá, 2016.



Obras de Ernesto Endara

Título Año
El gran rey de corazón negro. En colaboración con César Jaramillo. Tercer premio en el Concurso Literario Ricardo Miró, Sección Teatro, 1956-57. 1956-57
¡Ay de los vencidos! Segundo premio en el Concurso Literario Ricardo Miró, Sección Teatro, 1960-61. 1960-61
La mujer de sal. Mención Honorifica en el Concurso Literario Ricardo Miró, Sección Teatro, 1963-64. 1963-64
El trono. Segundo premio en el Concurso Literario Ricardo Miró, Sección Teatro, 1968-69. 1968-69
Sin tiempo para la piedad. Premio Itinerario de cuento, Panamá, 1973. 1973
Cerrado por duelo. Instituto Nacional de Cultura (INAC), Panamá, 1977. Primer premio en el Concurso Literario Ricardo Miró, Sección cuento, 1976. 1977
Una bandera. Instituto Nacional de Cultura y Deportes, Panamá, 1978. Primer premio en el Concurso Literario Ricardo Miró, Sección teatro, 1977. 1978
Las aventuras de Piti Mini. Editorial Mariano Arosemena, Panamá, 1983. Primer premio en el Concurso Literario Ricardo Miró, Sección cuento, 1982. Editorial Noma, Carvajal Soluciones Educativas, con ilustraciones de Heriberto Valdés, Bogotá, Colombia, primera edición 2007, 2a. edición 2015. Otra edición de Manfer, Editora Pérez y Pérez, Panamá, 1993. Quinta edición, Urracá, Panamá, 2004. 1983
Teatro 1960-1970. Contiene ¡Ay de los vencidos!, La mujer de sal, La piel del sueño. Litografía e Imprenta LIL. San José, Costa Rica, 1983. 1983
El fusilado. Editorial Mariano Arosemena (INAC), Panamá, 1984. Primer premio en el Concurso Literario Ricardo Miró, Sección teatro, 1983. 1984
Un lucero sobre el ancla. Editorial Mariano Arosemena (INAC), Panamá, 1985. Primer premio en el Concurso Literario Ricardo Miró, Sección cuento, 1984. 1985
Panamá, música sabida. Panamá, 1985. Poesía. 1985
Demasiadas flores para Rodolfo. Editorial Mariano Arosemena (INAC), Panamá, 1986. Primer premio en el Concurso Literario Ricardo Miró, Sección teatro, 1985. 1986
Donde es más brillante el sol. Editorial Mariano Arosemena (INAC), Panamá, 1991. Primer premio en el Concurso Literario Ricardo Miró, Sección teatro, 1990. 1991
Sir Henry, el pirata. Editorial Mariano Arosemena (INAC), 1993. Primer premio en el Concurso Literario Ricardo Miró, Sección teatro, 1992. 1993
Tic... tac... Editorial Mariano Arosemena (INAC), Panamá, 1993. Primer premio en el Concurso Literario Ricardo Miró, Sección novela, 1992. 1993
Álbum de nostalgias. Editorial Universitaria, Panamá, 1993. Poesía. 1993
In God we trust. Editorial Mariano Arosemena (INAC), Panamá, 1995. Primer premio en el Concurso Literario Ricardo Miró, Sección teatro, 1995. 1995
Pantalones cortos. Primera Edición, 1997. 2a. edición aumentada y corregida, Editora Sibauste, Panamá, 1998. Universal Books, Panamá, 2004. 1997
Pantalones largos. Impresiones Generales, Panamá, 1998. 3a. ed. Editorial Universal Books, Panamá, 2003. 1998
Tu amigo, Felipe. Imprenta Panamericana, Bogotá, Colombia, 1998. En este libro Tu amigo Felipe, encontrará el lector la conjugación perfecta y armoniosa de la vida de un ciudadano ejemplar con la literatura de un buen escritor. Felipe Edgardo Motta Cardoze. 1998
Panamá milagrosa. Editorial Mariano Arosemena (INAC), Panamá, 1999. Esta obra fue presentada al Concurso Literario Ricardo Miró con el título de Llovizna de verano. Primer premio en el Concurso Literario Ricardo Miró, Sección cuento, 1998. 1999
Black & White - 1992-1996. Ediciones Urracá, Panamá, 2000. Periodismo. 2000
Ida y vuelta. Ediciones Urracá, Panamá, 2001. 2001
Receta para ser bonita y otros cuentos. Editora Géminis. Universidad Tecnológica de Panamá, Panamá, 2001. Premio Centroamericano de Literatura Rogelio Sinán, 2000-2001. 2001
Con el diablo en el cuerpo y otros ensayos. Editorial Mariano Arosemena (INAC), Panamá, 2001. Primer premio en el Concurso Literario Ricardo Miró, Sección ensayo, 1999. 2a. edición, Ediciones Urracá, Panamá, 2001 (Universal Books). 2001
La noche, el mar y las entrevistas. Ediciones Urracá, Panamá, 2001. Poesía. 2001
Por los caminos de la luz. Vida y obra del Dr. Benjamín Boyd. Fundación B.C., Panamá, 2004. 2004
La ciudad redonda. Historias de la Ciudad Redonda. Editorial Mariano Arosemena (INAC), Panamá, 2005. Primer premio en el Concurso Literario Ricardo Miró, Sección cuento, 2004. Esta obra fue presentada al Concurso Literario Ricardo Miró con el título de Al principio creo Dios la curva. 2005
El carnaval de los duendes. Editorial Management Development, Panamá, 2005. 2005
Ráfagas literarias. Compendio de géneros literarios panameños. Grupo Editorial Norma, Panamá, 2006. 2006
Blackjack. Cuentos escogidos. 9 Signos Grupo Editorial, Panamá, 2006. 2006
Agua parada. Editor CICH. Comisión Interinstitucional de la Cuenca Hidrográfica del Canal de Panamá. Panamá, 2006. 2006
Puedes llamarme Simón. Editorial Mariano Arosemena (INAC), Panamá, 2008. Primer premio en el Concurso Literario Ricardo Miró, Sección teatro, 2007. 2008
Viviendo de mis mentiras. Editorial Mariano Arosemena (INAC), Panamá, 2012. Primer premio en el Concurso Literario Ricardo Miró, Sección novela 2011. 2012
Un final feliz y otros finales. Editorial Mariano Arosemena (INAC), Panamá, 2012. Primer premio en el Concurso Literario Ricardo Miró, Sección cuento, 2011. 2012
Una mente vagabunda - del tintero de Michel. Editorial Mariano Arosemena (INAC), Panamá, 2012. Primer premio en el Concurso Literario Ricardo Miró, Sección ensayo, 2011. 2012
El veredicto. Obra de teatro escrita por Juan David Morgan y Ernesto Endara. Asociación de Teatro en Círculo, Panamá, 2014. 2014
Panamá Split (pantalones cortos / pantalones largos). Primera edición, junio 2015. Ediciones Contrabando. Serie, Narrativa, 8. Valencia, España, 2015. 2015



Referencias

  • Endara Estrada, Ernesto Enrique. La fotografía/Maní Campeón. Revista Lotería, N°. 250 diciembre, 1976. Lotería Nacional de Beneficencia, Panamá, 1976.
  • Endara Estrada, Ernesto Enrique. El fusilado. Editorial Mariano Arosemena (INAC), Panamá, 1984.
  • Endara Estrada, Ernesto Enrique. Panamá, música sabida. Panamá, 1985.
  • Endara Estrada, Ernesto Enrique. Álbum de nostalgias. Editorial Universitaria, Panamá, 1993.
  • Jaramillo Levi, Enrique. Ser Escritor en Panamá (Entrevistas a 29 escritores panameños al finalizar el siglo XX), Fundación Cultural Signos y Fundación Pro-Biblioteca Nacional, Panamá, 1999.
  • Endara Estrada, Ernesto Enrique. La noche, el mar y las entrevistas. Ediciones Urracá, Panamá, 2001. Poesía.
  • Endara Estrada, Ernesto Enrique. La canción del arrabal. Revista Cultural Lotería, N°. 443 julio-agosto, 2002. Lotería Nacional de Beneficencia, Panamá, 2002.
  • Arellano, Jorge Eduardo. Literatura Centroamericana. Diccionario de autores Contemporáneos. Colección Cultural de Centro América. Managua, Nicaragua, 2003.
  • Conte Porras, Jorge. Calendario Histórico de la Nacionalidad. Editorial Norma, Panamá, 2006.
  • Endara Estrada, Ernesto Enrique. Panamá Split (pantalones cortos / pantalones largos). Primera edición, junio 2015. Ediciones Contrabando. Serie, Narrativa, 8. Valencia, España, 2015.
  • Endara Estrada, Ernesto Enrique. El embrujo de los libros en Revista Cultural Lotería. Edición especial. Lotería Nacional de Beneficencia, Panamá, 2018.
  • Biblioteca Nacional Ernesto J. Castillero R. Archivo Vertical.


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